En el siglo XXI, el espacio social ya no se limita a los salones, las oficinas o los espacios públicos físicos. Existe un segundo escenario donde hoy se construyen reputaciones, relaciones y percepciones, como en el entorno digital.
Teléfonos móviles, correos
electrónicos, mensajes y redes sociales conforman una extensión
de nuestra presencia social. En ese espacio, la cortesía no ha desaparecido,
sino que ha cambiado de forma.



