Hay una regla general y previa que conviene tener siempre presente y es que nunca se debe irse a la playa o a la piscina comunitaria con el torso descubierto, ya que resulta bastante ordinario y carece de toda justificación fuera del momento exacto del baño. El bañador exige siempre algo encima cuando se está fuera del agua.
I. LA CAMISA O LA POLERA
La prenda que más directamente
condiciona el resultado del conjunto es la que se lleva encima del bañador. Y
aquí yo tengo una preferencia clara, y es que la mejor opción es una camisa de
lino de manga larga debidamente remangada o una polera del mismo tejido. Para mi
gusto ambas superan al polo, que es una prenda más propia de la práctica
deportiva que del ambiente de playa.
La camisa de lino
Es la opción de mayor elegancia.
Se lleva abierta, sin abotonar, con las mangas remangadas hasta el codo. En
blanco o en lino natural es la que mejor funciona con cualquier bañador. Si el
bañador tiene estampado o motivo, la camisa debe ser lisa sin excepción. Si el
bañador es liso, la camisa admite un mayor margen de color, siempre dentro de
una gama coherente con el conjunto.
La polera de lino
Es la alternativa más informal. Más fresca que la camisa en los días de mayor calor y perfectamente adecuada para el contexto de playa. Las mismas reglas de color que se aplican a la camisa, resultan también de aplicación a la polera.
El polo, como se ha dicho, no es
la prenda más adecuada para la playa. El uso de camisetas está completamente
descartado.
Ni que decir tiene que la polera o la camisa se deben llevar por fuera, y nunca por dentro del bañador. Aunque parezca obvia esta manifestación, en el contexto de ordinariez y vulgaridad que preside el mundo actual no resulta baladí:
(ruego disculpas por esta imagen que puede herir la sensibilidad estética de los lectores)
II. EL COLOR DEL BAÑADOR Y SUS COMBINACIONES
El bañador es una prenda que se
usa en momentos de nulo rigor formal y debe transmitir despreocupación y relajación
en el ambiente veraniego. Por eso los diseños con motivos florales de colores
vivos son siempre más aconsejables que los colores demasiado sobrios o lisos,
que no resultan tan apropiados para este contexto.
Es el que más atención requiere
en la combinación, ya que es el que menos margen deja al resto del conjunto. La
regla general es sencilla y es que con un bañador estampado todo lo demás debe
ser liso y neutro. Cualquier elemento adicional de color o de estampado entra
en conflicto con el motivo del bañador y destruye la coherencia del conjunto.
III. LA TOALLA
La toalla es el único accesorio
visible que debe portarse en la playa. Por eso siempre debe armonizar con los
colores del bañador. No tiene por qué ser del mismo color, pero sí debe
pertenecer a la misma familia cromática o al menos no contradecirla.
El calzado correcto para la playa
es la alpargata. Es la única prenda de calzado que tiene la misma naturalidad
en la arena que el bañador tiene en el agua. Las chanclas son más adecuadas
para las piscinas cubiertas y los balnearios, lugares donde el contacto
permanente con el agua justifica un calzado de goma. En la playa y en piscinas
con amplias zonas verdes o de césped para nuestra estancia, la alpargata siempre
es la opción más adecuada.
Fuera del entorno inmediato del
agua, las chanclas no tienen lugar. Con bañador y camisa en una terraza o en un
chiringuito la alpargata es lo que el conjunto exige.
V. EL SOMBRERO PANAMA
El panamá es el complemento que
más directamente completa el conjunto para el bañador, ya que protege del sol,
tiene presencia y es coherente con cualquier bañador bien elegido. La gorra y
la visera están reservadas para la práctica deportiva y no tienen lugar en un
conjunto de playa o piscina.
El canotier y el fedora de rafia
son alternativas igualmente interesantes, y me parecen correctas para quien
busca un registro algo distinto. El canotier tiene un carácter más festivo. El
fedora de rafia es el más informal de los tres y el más adecuado para la playa
propiamente dicha.
VI. LAS GAFAS DE SOL
Las gafas de sol son parte del
conjunto, no un accesorio independiente. Su montura debe guardar proporción con
el rostro y su color debe ser coherente con el resto. Las monturas de acetato
en tonos carey, negro o transparente son las más versátiles. Las monturas
metálicas doradas funcionan bien en contextos de mayor presencia, como un yate
o una terraza de hotel. Las gafas de espejo son más difíciles de combinar y
pertenecen a un registro de carácter eminentemente deportivo.
VII. COMO COMBINAR EL CONJUNTO COMPLETO
Debemos partir de una premisa esencial
sobre la que gira todo el desarrollo de las combinaciones en estos supuestos, y
es que el bañador es aconsejable que sea, como ya hemos manifestado, de colores
o estampado. Esto permite buscar en necesario contraste con la polera o camisa
de lino, que debe ser prioritariamente blanca, para que ese contraste resulta
más evidente.
El color de la polera nos va a
marcar el color de las alpargatas. Es decir, que el tono de estas debe ser el mismo
que el de la polera y, por su parte, el bañador debe hacer juego cromático con
el color de la toalla. De este modo conseguiremos una armonía cromática perfecta cumpliendo con la regla del paralelismo entre polera-alpargatas y
bañador-toalla, como en esta imagen donde procuro cumplir con ese axioma:
VIII. UNA MENCIÓN ESPECIAL: LOS CONJUNTOS COORDINADOS
Existe una tendencia creciente a
coordinar el bañador del hombre con el de su pareja o con el de sus hijos. Son
dos situaciones distintas que merecen un tratamiento diferente.
El bañador coordinado entre padre
e hijo, con el mismo estampado en dos tallas distintas, produce un resultado
visualmente agradable cuando el motivo elegido es de calidad y el largo de
ambos modelos es el correcto. Es una elección lúdica y completamente legítima
en el contexto de playa, y que ayuda a mimetizar a un niño con su ídolo natural,
que es el padre.
Por su parte, el bañador
coordinado entre la pareja es otra cosa. A mí particularmente no me gusta.
Considero que el bañador es una prenda individual, con su propio carácter, y
que coordinarlo con el de la pareja lo convierte en un disfraz de pareja antes
que en una elección personal. El resultado, por muy bien ejecutado que esté en
términos de color y de motivo, produce una uniformidad que no tiene ninguna
razón de ser fuera de un contexto publicitario. Cada persona debe vestir según
su propio criterio, gustos y personalidad, y el bañador no es una excepción.
(Confío que todos los lectores hayan disfrutado de un relajante y elegante veraneo).
LUCIO RIVAS
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Estimado Sr Rivas,
ResponderEliminarEspero que haya tenido un estupendo verano usted también. Sinceramente me horroriza más una camisa de lino desabrochada que un niki.
Por otro lado sería interesante un reportaje sobre bolsas de playa, ya que me parece un artículo bastante difícil de combinar, especialmente el hombre.
Gracias y feliz semana.
Eneko.
Muchas gracias estimado Eneko por sus siempre interesantes apreciaciones. Tomo nota de la sugerencia. Un saludo muy cordial.
EliminarApreciado Sr. Rivas:
ResponderEliminarEspero que haya tenido usted también un fantástico verano.
Interesante artículo. Lamentablemente, son pocas las personas que siguen estas normas fundamentales de imagen. En cuanto a las combinaciones entre parejas, debo confesar que no he tenido el placer de fijarme en ellas.
Un cordial saludo.
Querido lector, muchas gracias por su comentario. En efecto son muy pocas las personas que siguen estas normas elementales. En cuanto a lo de las parejas afortunadamente no es muy frecuente, ya que me parace un tanto ridículo. Reciba un saludo muy cordial.
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