Las alpargatas son el calzado de verano con más historia del Mediterráneo. También son el que más veces se ha dado por muerto y más veces ha resucitado. Hoy vuelven a estar en todas partes, en versiones que van desde la alpargata de campo más austera hasta modelos de diseño que cuestan lo que un zapato calidad.
I. HISTORIA Y ORIGEN
Las alpargatas son el calzado de verano con más historia del Mediterráneo. También son el que más veces se ha dado por muerto y más veces ha resucitado. Hoy vuelven a estar en todas partes, en versiones que van desde la alpargata de campo más austera hasta modelos de diseño que cuestan lo que un zapato de cuero de calidad.
La palabra alpargata procede del árabe al-pargat y durante siglos, la alpargata fue el calzado del campesino, del pescador y del soldado. Ligera, barata, fabricada con materiales locales y fácil de reparar.
Su salto de calzado popular a referencia de moda se produce en el siglo XX. Pablo Picasso las llevaba en su taller de Vallauris. Dalí vestía la alpargata de "pinxo", e Yves Saint Laurent las incorporó a sus colecciones de verano en los años setenta. Desde entonces no han dejado de estar presentes.
II. EL PROCESO DE FABRICACIÓN
La alpargata tradicional se fabrica con tres
elementos: la suela, el corte y el montado.
La suela
Es la parte más característica. La suela clásica se
fabrica con esparto, una planta gramínea que crece de manera silvestre en la
cuenca mediterránea y cuyas fibras, una vez secadas y tratadas, son
resistentes, flexibles y duraderas. Las fibras se trenzan a mano formando tiras
que se enrollan en espiral y se cosen entre sí con aguja gruesa e hilo de
cáñamo.
El yute sustituyó progresivamente al esparto en la
fabricación industrial, ya que es más barato y más fácil de trabajar en serie.
Las alpargatas artesanales de mayor calidad siguen usando esparto. La
diferencia entre una suela de esparto bien curada y una de yute industrial es
notable, ya que el esparto dura más, se adapta mejor al pie y transpira mucho más.
El corte
La parte superior, que cubre el pie, se fabrica en
lona de algodón. Su sencillez es parte de su atractivo. Se trata de un trozo de
tela cortado y cosido sobre la suela, sin forro ni refuerzo interior. Las
versiones más elaboradas usan lona bordada, lino, arpillera o piel en los
modelos de mayor precio.
El montado
Es la operación que une el corte a la suela. En la
alpargata artesanal se hace a mano, cosiendo el borde inferior del corte a la
suela con puntadas que perforan la trenza de esparto o yute. Esta costura es lo
que determina la duración del calzado. Una alpargata bien montada aguanta
varias temporadas. Una mal montada se separa antes de que acabe el verano.
III. TIPOS DE ALPARGATAS
La alpargata ha evolucionado desde el modelo
original hasta variantes muy distintas entre sí.
La alpargata clásica
Es la original de suela de esparto o yute, corte de
lona cerrado, sin cintas ni adornos. Es el modelo que, por ejemplo, sigue
fabricando Castañer en España desde 1776 y que se vende con el mismo diseño
desde hace décadas. La sencillez es su mayor virtud:
La alpargata de cintas
Incorpora cintas de lona o de tela que se atan al
tobillo. Es el modelo más asociado al verano mediterráneo y el que más
variaciones de color admite. Su versión femenina con cuña de yute es uno de los
modelos de calzado de verano más vendidos en el mundo:
La espadrille francesa
La interpretación francesa de la alpargata. Es más plana,
de corte más bajo y con lona más fina. Su referencia es la alpargata vasca.
Marcas como Espadrilles Rémy Carriat siguen produciéndolas de manera artesanal:
La alpargata de diseño
Es la versión que ha llevado este calzado a las boutiques de lujo. Yves Saint Laurent en los años setenta fue el primer gran salto. Hoy casas como Loro Piana producen versiones en materiales nobles con suelas de esparto artesanal. El precio puede multiplicar por veinte el de una alpargata convencional, y destaca la calidad del montado, como estas de Manolo Blahnik:
La alpargata tiene un claro destino natural, que es
el verano y, por extensión, la informalidad. Fuera de ese entorno no resultan
adecuadas.
Debe combinarse con pantalón corto de calidad, ya
sea de lino, de algodón o de seersucker, la alpargata es el calzado más natural
que existe.
Con pantalón largo de lino o de algodón fino la alpargata clásica o la espadrille francesa producen un conjunto armónico y desenfadado para el verano, y nunca debe combinarse nunca con pantalón de vestir.
La nota característica de la alpargata es que se
trata de un calzado de día. Esto significa que por la mañana funciona sin
ninguna restricción, pero siempre en contextos informales de playa o de campo y
con muchas limitaciones en el ámbito urbano, del que yo particularmente no soy
partidario.
Por la noche, la alpargata no tiene cabida porque en
el ámbito nocturno exige un calzado con algo más de presencia que la fibra
vegetal y la lona.
V. EL CUIDADO
La alpargata de esparto o yute no es un calzado
para la lluvia. El agua deteriora enormemente y con rapidez la suela. Si se
moja, hay que dejarla secar a la sombra, nunca al sol directo ni cerca de una
fuente de calor, ya que la fibra se contrae y se vuelve quebradiza.
La lona del corte se limpia con un cepillo suave y
agua fría. No debe lavarse a máquina, ya que el centrifugado daña la costura de
montado. Al final de la temporada guardada en un lugar seco una buena alpargata
dura varios años.
VI. LAS ALPARGATAS MILITARES
La alpargata tiene una historia militar muy poco
conocida. El ejército español las adoptó de manera masiva a partir del siglo
XIX como calzado de tropa. La razón era puramente práctica. Era barata, se
fabricaba con materiales locales disponibles en cualquier región, pesaba muy
poco, ventilaba bien en los climas cálidos donde se desarrollaban buena parte
de las campañas militares españolas, y se reparaba con facilidad en el campo.
Ningún otro calzado ofrecía esa combinación de ventajas a un coste tan bajo.
El modelo militar era distinto al de la alpargata
civil de la época. Tenía el corte más alto, cubriendo parte del tobillo, y se
ataba con cintas largas que se cruzaban y enrollaban en la pierna a la manera
de las polainas antiguas:
Este sistema de cierre daba mayor sujeción al pie
en terreno irregular y reducía el riesgo de perder el calzado durante las
marchas. Era, en definitiva, una alpargata pensada para caminar durante horas:
Durante las guerras carlistas, las tropas de ambos bandos las usaron de manera generalizada. En las guerras de Cuba y de Filipinas, el ejército español las llevó al Caribe y al Pacífico, donde arraigaron con fuerza en la cultura local y contribuyeron a la difusión de la alpargata por todo el mundo hispanohablante. Fue también a través del contacto militar como la alpargata llegó al sur de Francia durante las guerras napoleónicas, donde los soldados franceses la adoptaron y la llevaron de vuelta a sus regiones de origen.
La alpargata militar española tuvo su último uso masivo en la Guerra Civil, donde fue el calzado habitual de buena parte de las tropas republicanas, que la llevaban con el mono azul de trabajo convertido en uniforme de campaña. Las fotografías de la época muestran columnas enteras de milicianos calzados con alpargatas de cintas en plena sierra de Guadarrama o en los frentes de Aragón:
VII. LAS VARIANTES ACTUALES
La alpargata clásica de lona y suela de esparto ha
servido como punto de partida para muy diversas variantes que, en algunos casos,
apenas recuerdan al modelo original más que por la suela.
La variante más extendida después de la clásica es
la alpargata de tejido de espiguilla, cuyo resultado se entra en una textura de
gran riqueza que el corte de lona lisa no puede ofrecer:
La variante con cordones traslada la estructura del
Derby al mundo de la suela de yute. El corte es de ante o de cuero, el cierre
es de cordón, y aunque pretenda ocupar un territorio intermedio entre el zapato
de verano y la alpargata propiamente dicha no lo consigue porque no es una alpargata
ni tampoco un derbi:
La variante de mocasín es la de mayor nivel dentro
de la familia. El corte reproduce la estructura del penny loafer, con su
tira transversal característica, pero sobre suela de yute. En ante azul marino
o en cuero de colores, produce un calzado de verano que admite contextos que la
alpargata clásica no puede alcanzar:
No ocurre lo mismo con la alpargata sleeper, que
sigue siendo más alpargata que otra cosa:
VIII. LOS COLORES Y SUS COMBINACIONES
El color de la alpargata es, junto con el material
del corte, lo que determina con qué puede combinarse y en qué contextos resulta
adecuada.
Una de las grandes ventajas de las alpargatas enes
la inmensa variedad de colores existentes, lo que nos permite hacer multitud de
combinaciones y gozar de un elevado número de alpargatas.
El azul marino es siempre el color más versátil de
todos, ya que combina con casi cualquier pantalón.
Por su parte las alpargatas de color blanco, así como
el crudo, son los colores más veraniegos de todos:
Existes alpargatas con lona de rayas o figuras
geométricas que, desde mi puyo de vista, distorsionan las alpargatas y las hacen
perder su verdadero atractivo:
La regla general es que cuanto más color tiene la alpargata, más neutro debe ser el resto del conjunto.
LUCIO RIVAS



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