domingo, 13 de septiembre de 2026

EL RELOJ EN VERANO

 


El reloj es siempre parte del atuendo. No se debe considerar un simple accesorio de uso funcional, sino un complemento que, como la corbata o los gemelos, dice mucho sobre quien lo lleva y sobre la ocasión para la que se viste. Esa premisa, que en invierno se aplica con mayor facilidad, se complica en verano. 

I. EL RELOJ COMO COMPLEMENTO

El error más extendido es creer que un reloj bueno sirve para todas las ocasiones. No es así. Un reloj de pulsera que no se utiliza correctamente puede arruinar el conjunto más esmerado, exactamente igual que una corbata equivocada o unos gemelos fuera de lugar. El verano no cambia ese principio. Solo añade una variable nueva: el calor.



II. EL PROBLEMA DE LA CORREA DE PIEL EN VERANO

La correa de piel clásica es la opción de mayor formalidad y la más adecuada para el traje de ciudad. En invierno y en entretiempo no plantea ningún problema, pero en verano, sí.

El sol y el sudor deterioran la piel desde dentro. La humedad ablanda las capas interiores de la correa, el hilo de costura se va aflojando y el reverso, que está en contacto directo con la piel, acaba desprendiéndose o adquiriendo un aspecto y, en ocasiones, un olor que obligan a sustituirla antes de tiempo. Una correa de piel de calidad puede durar años en condiciones normales de uso. En un verano de calor intenso, su vida útil se reduce considerablemente.

A esto se añade la incomodidad. Una correa de piel empapada de sudor sobre la muñeca no es nada agradable. Pero, la solución no es dejar el reloj en casa.

III. LAS OPCIONES DE CORREA PARA VERANO

La correa de piel perforada:


Es la solución menos conocida y posiblemente la más inteligente para el hombre que necesita llevar un reloj de cierta presencia en verano sin descender al registro informal de las correas de tela. La piel perforada transpira notablemente mejor que la lisa, mantiene el aspecto de una correa de cuero y admite contextos de mayor formalidad que las alternativas que se describen a continuación. 



Para un verano de ciudad con americana sin corbata, es la opción más equilibrada.

La correa NATO o de tela:



La correa NATO nació en la Marina Real Británica en los años sesenta como solución práctica para entornos exigentes. Se pasa por debajo del reloj en lugar de sujetarse lateralmente, de manera que si uno de los pasadores falla el reloj no cae. Es de nylon, lavable y aguanta el agua sin ningún problema.


Su registro es claramente informal. Sobre un reloj de vestir clásico produce una combinación que a mí particularmente no me convence. Funciona bien con relojes deportivos o de campo. Para quien busca algo más elegante dentro del registro de la tela, la correa de perlón, de nylon trenzado y más fina que el NATO, ofrece un resultado estéticamente diferente:



La correa de caucho o silicona:


Es la más resistente al agua. Impermeable, lavable e irrompible en la práctica. Es el diseño más deportivo. Es la correa correcta para navegar o para la práctica de cualquier deporte.


Fuera de ese contexto, la correa de caucho no tiene lugar en ningún conjunto de cierta compostura. El caucho es para el deporte y para el agua. Para todo lo demás hay opciones mejores.

IV. EL RELOJ EN CONTEXTOS DE AGUA

En la playa o en la piscina, la situación es diferente. Ningún reloj de valor debería exponerse al agua del mar, a la arena o a los golpes propios de ese entorno, por mucho que el fabricante garantice su resistencia. La arena es abrasiva y penetra en los mecanismos. El agua salada deteriora los juntes con el tiempo. La opción más sensata en la playa y en la piscina es no llevar reloj.

V. EL CAMBIO DE CORREA

Hay personas que, con la llegada del verano, no cambian los relojes, sino que cambian las correas de los relojes. Esta es una práctica que a mi particularmente no me gusta. En lugares de veraneo, y fuera del rigor formal urbano, prefiero utilizar relojes que sean propios de la época estival, y no limitarme a llevar los mismos relojes, solo que con correa diferente. Ya que cada reloj tiene su propia personalidad y, por lo tanto, su ambiente predeterminado.

Pero si alguien opta por cambiar la correa, y no el reloj, debe tenerse en cuenta que antes de elegir la correa de verano conviene preguntarse con qué conjunto se va a llevar. Un reloj de vestir con caja de oro, pongamos por caso, o de acero pulido, pide una correa que esté a su altura. La piel perforada o el perlón pueden ser las opciones más adecuadas. El NATO solo funciona si el reloj tiene el perfil y el espíritu deportivo que lo justifique. Con un reloj de esfera clásica y caja elegante, la correa NATO produce una disonancia que cualquier aficionado nota de inmediato.

Un reloj deportivo, por su parte, admite prácticamente cualquier correa de verano sin producir una contradicción estética. El smartwatch y los relojes de plástico no entran en ninguno de estos cálculos. Su registro es por definición informal y el caucho o la silicona son sus materiales naturales.

El reloj en verano demanda una correa diferente a la de invierno, igual que el calzado o la chaqueta. La piel perforada para quien necesita mantener cierta formalidad. El perlón o el NATO para el registro informal. El caucho para el deporte y el agua. Y ningún reloj en la playa o la piscina, que es donde el reloj no tiene ningún lugar sensato.

Lo que no tiene ningún sentido es seguir llevando los mismos relojes con correa de piel por inercia.


VI. RELOJ DE CORREA METÁLICA EN VERANO

La correa metálica es la gran olvidada de los artículos sobre el reloj en verano. Casi todos los textos que tratan este tema la descartan de entrada con el argumento de que el metal calienta en contacto con la piel. Es un argumento parcialmente verdadero, pero muy exagerado.

La correa metálica en verano tiene un problema real y un problema más bien imaginario. El real es que el metal absorbe calor cuando está expuesto al sol directo durante un tiempo prolongado. Quien deja el reloj al sol en la terraza y luego se lo pone notará el metal caliente. Pero pronto la temperatura se equilibra con la de la muñeca y el efecto desaparece. El problema imaginario es que la correa metálica resulta incómoda en verano de manera permanente. No es así. Una correa bien ajustada, que no queda ni muy ceñida ni muy holgada, es perfectamente cómoda a lo largo de todo el día independientemente de la temperatura exterior.

La correa metálica tiene además ventajas que en verano resultan especialmente relevantes. No absorbe el sudor como sucede con la correa de piel, no se deteriora con la humedad y además se limpia muy fácilmente. Una correa de acero bien cuidada dura décadas sin cambiar de aspecto. La correa de piel, en las mismas condiciones de uso veraniego, dura unas pocas temporadas.

En cuanto al registro, la correa metálica pertenece al atuendo informal, ya que no resultan los adecuados para llevarse con traje. En verano esa regla sigue vigente. Con pantalón de algodón, camisa de cuello abierto y sin chaqueta, el reloj de correa metálica es completamente adecuado. Con americana o chaqueta de lino, empieza a entrar en territorio discutible. Con traje, mejor elegir la correa de piel o prescindir del reloj.

El bracelet de acero pulido es el más habitual y el de mayor presencia. El bracelet en acero cepillado o satinado tiene un aspecto más sobrio y resulta algo más versátil en combinación con conjuntos de verano. 

El bracelet dorado, en verano, pertenece a un registro muy específico, el del reloj de vestir con traje ligero, y no funciona con la misma naturalidad en el contexto informal que caracteriza a los meses de calor.


VII. LOS RELOJES SUMERGIBLES

Hay un tipo de reloj que en verano merece un apartado propio porque resuelve de manera definitiva el problema de la correa y del cuidado, que es el reloj sumergible. No el reloj con resistencia al agua de diez atmósferas que cualquier fabricante incluye en sus especificaciones para justificar un precio. El reloj sumergible de verdad, es el diseñado desde su origen para el buceo y para la exposición prolongada al agua salada.

La diferencia entre un reloj resistente al agua y un reloj sumergible es de concepto. Un reloj resistente al agua aguanta la lluvia y el lavado de manos. Un reloj sumergible está construido para trabajar bajo presión, con corona roscada, cristal de zafiro reforzado, juntes de silicona sellados y caja de acero o de titanio diseñada para resistir la corrosión. No necesita cuidados especiales antes de bañarse, no requiere revisión de estanqueidad antes de meterse al mar y no plantea ninguna duda sobre si aguantará o no.

En verano, esta diferencia es más práctica que técnica. Quien lleva un reloj sumergible en la playa o en la piscina no necesita quitárselo antes de bañarse, no teme el agua salada y no tiene que acordarse de cerrar la corona.

Conviene, sin embargo, ser preciso sobre el registro de estos relojes. El Submariner o el Seamaster son relojes de gran presencia que admiten contextos más allá del agua, como es el caso de llevarlos con pantalón chino y camisa de cuello abierto. Pero son relojes de carácter sport y no deben llevarse con traje de ciudad ni con indumentaria formal.

LUCIO RIVAS

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