domingo, 25 de enero de 2026

GUÍA PARA EL USO DE LAS CHAQUETAS TWEED DE CUADROS

 

La chaqueta de tweed de cuadros es una chaqueta de una enorme personalidad, hasta el punto que combinarla bien no es algo sencillo, por esa razón no es una prenda que pueda verse frecuentemente.

Los tipos de cuadros en el tweed, son los siguientes:

1º) Tartán. Este tipo de cuadro es muy característico, lo que le convierte en el más reconocible y, también, el más exigente. Goza de una cierta solemnidad tradicional, por lo que es el menos informal.

TARTÁN 

2º) Windowpane. Los cuadros en este caso son muy grandes y espaciados. Se les considera los menos tradicionales y los más urbanos. Son ideales para quien quiere introducir el tweed en la ciudad sin parecer disfrazado.

WINDOWPANE

3º) Overcheck. Se forma sobre un dibujo base en el que se superpone un segundo cuadro más fino. Es quizá el más interesante desde el punto de vista sartorial, ya que tiene profundidad y unos matices que permite jugar con colores secundarios en corbatas o pañuelos.

OVERCHECK

El tweed de cuadros rara vez funciona en colores puros. Su fuerza está en los tonos que pudieramos considerar más suaves o de intensidad débil: verdes musgo, marrones tierra, ocres, azules apagados o burdeos envejecidos.

Además, y esto es clave, el color del cuadro no debe competir con el conjunto, sino ofrecer puntos de conexión. Un hilo rojo puede reaparecer en la corbata. Un verde oscuro puede estar en armonía con el jersey o el chaleco. Cuando eso ocurre se demuestra que el conjunto está mu pensado y no improvisado, que es el peor enemigo del tweed de cuadros.

Sobre como combinarla, hay unas pautas sencillas, pero muy importantes, y son las siguientes:

1º) Camisa, debe ser lisa, preferiblemente en color blanco roto o azul claro. Debemos huir de tonos oscuros.

2º) Corbata. Aquí debemos hacer más hincapié en texturas que en dibujos. Debemos priorizar la lana, la seda granulada, o el punto.

3º) Pantalón. Se debe dar preferencia a la franela gris y la pana marrón.  Debe evitarse siempre repetir cuadros.

4º) Chaleco o jersey. Esta prenda, por su parte, aporta una distribución del color que genera un orden visual, si está bien elegido. Funciona mejor cuando es liso y pertenece a la misma familia cromática que la chaqueta. No debe replicar nunca el mismo tejido ni un dibujo idéntico o similar al de la chaqueta:

EJEMPLO DE CHALECO INCORRECTO

Un chaleco de lana lisa en gris, verde oscuro o beige puede convertir una chaqueta de tweed muy marcada en un conjunto sorprendentemente refinado.

Eso sí, chaleco y chaqueta de cuadros idénticos, salvo contextos muy concretos, suelen resultar excesivos en ambiente urbano.

4º) Calzado. Derbys marrones u oxford, si son de ante marrón oscuro, cordobán, y también botas de campo.

El error más común es confundir lo llamativo con lo elegante. Un cuadro demasiado contrastado, mal combinado, convierte la chaqueta en un disfraz. Pero bien entendida, esta prenda transmite mucha personalidad, que es algo poco común hoy. Y, al final, eso es una forma muy seria de elegancia.


No puede combinarse nunca con un pantalón del mismo tejido de cuadros, porque da la sensación de que vamos disfrazados:

EL TEJIDO DE CUADROS NO FUNCIONA BIEN EN TRAJES  

En el Reino Unido se considera que las chaquetas de tejido tweed de cuadros son más propios de hombres maduros que de hombres jovenes, ya que en este caso puede dar una imagen más artificial. Para los caballeros más jóvenes el tejido de cuadros mas favorecedor, y aconsajable, es siempre el windowpane.

No todos los cuadros dicen lo mismo ni se comportan igual sobre el cuerpo. Este es un aspecto técnico fundamental que rara vez se explica con claridad, y que marca la diferencia entre una chaqueta favorecedora y otra problemática.

Los cuadros grandes, como los windowpane amplios o los tartanes muy definidos, tienden a aumentar visualmente el volumen del torso, ensanchar la figura y acortar ligeramente la estatura aparente. Por eso funcionan mejor en hombres altos, de complexión media o delgada, o cuando el corte de la chaqueta es limpio y bien proporcionado.

Por su parte los cuadros pequeños o complejos, fragmentan la superficie del tejido, estilizan, suavizan el impacto visual y permiten una mayor versatilidad.

Estas chaquetas resultan sumamente versátiles, ya que admiten diferentes estilos. Pueden llevarse formalmente con corbata en ambientes urbanos, y también con chaleco, jersey fino y camisa sin corbata en entornos campestres. Es decir, que cambia de registro fácilmente sin perder su personalidad.

 

LUCIO RIVAS

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