martes, 16 de diciembre de 2014

El Atuendo del Director de Orquesta


 
   

 La informalidad, la pérdida de las normas sociales y del protocolo se ha instalado en todos los órdenes de la vida contemporánea. El mundo del sinfonismo no es una excepción. Me centro exclusivamente en el aspecto sinfónico de las actividades musicales porque quiero dejar de lado al director de banda y al director de cámara. El primero, porque tiene la obligación de vestir el uniforme reglamentario de su banda, y el segundo, porque la ausencia de vestimenta formal se ha establecido en el mundo de la música de cámara de tal manera, que vive desde hace tiempo al margen de cualquier norma de protocolo, llegando al extremo de establecerse como uniforme las camisas de color negro desabotonadas, como podemos apreciar en todas las interpretaciones de la sala de cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid.



James Conlon
     El director de orquesta sinfónica ha sido tradicionalmente considerado como el paradigma de la etiqueta en el mundo musical, pero este rigor se va perdiendo a pasos agigantados.   

     El atuendo formal del director de orquesta sinfónica es el frac, al igual que el de los maestros que componen la orquesta. Lamentablemente esta indumentaria en la actualidad se ve en muy pocas ocasiones por parte de los directores, no así de los músicos, lo que constituye un inadmisible desequilibrio, ya que no puede el director vestir de manera más informal que los músicos a los que precisamente va a dirigir.

Inbal

     La relajación de estas costumbres ha llegado al extremo de asistir a presenciar como directores de orquesta toman la batuta con un simple traje con corbata, como ha hecho por ejemplo, en multitud de ocasiones, José Pons cuando se encontraba al frente de la Orquesta Nacional de España, donde  además se apreciaba muy claramente cómo ni siquiera el traje estaba hecho a medida.

     Lamentablemente la indumentaria formal en las orquestas sinfónicas es cada vez menos frecuente. No obstante, podemos llevarnos hoy día alguna sorpresa agradable en este sentido, como ha sido el caso del pasado viernes día 12 de diciembre con la persona del director estadounidense James Conlon, quien dirigió magistralmente la séptima sinfonía de Dimitri Shostakovich en el Auditorio Nacional de Madrid. En este caso llevaba un impecable frac de hechuras casi perfectas. También debo mencionar a mi admirado Harry Bickett, quien en la dirección de Alcina de Haendel que tuvo lugar el pasado día 14 de octubre, llevaba un espléndido frac que no lucia lo que debiera por no encontrarse, en este caso las mangas, en el lugar que corresponde y exceder de la altura de la muñeca.  


Mutti

     Como corolario debemos señalar que, el rigor de la etiqueta y la relajación de las costumbres, no obsta para que seamos exigentes con el atuendo que en cada momento debe portar aquella persona que desarrolle un papel destacado en cualquier faceta de la vida, no sólo por respeto a la actividad que desarrolla sino por respeto a los demás, que en última instancia, somos los destinatarios de su arte.    
  
L.R.
    

No hay comentarios:

Publicar un comentario