viernes, 16 de septiembre de 2016

EL LARGO CORRECTO DE LA CORBATA


Como ya hemos señalado en artículos anteriores el vestir con traje y corbata no atribuye condición de elegancia alguna, porque entre otras cosas, deben observarse siempre una serie de pautas esenciales que nos permitan lucir la corbata adecuadamente. Una de ellas, que se convierte en una premisa esencial, es el largo correcto que debe tener la corbata.
 

 
 
Pese a lo que a primera vista pudiera parecer, no resulta sencillo el encontrar caballeros que luzcan la corbata con el largo correcto. Esto demuestra que en líneas generales se presta muy poca atención a este detalle, que puede arruinar la estética de un conjunto si no se sabe ajustar de forma correcta.
 

Resulta frecuente ver la existencia muchas veces de corbatas excesivamente largas y también cortas, siendo las menos el comprobar como la corbata se encuentra en su lugar correcto.
 
Corbata excesivamente corta:
 

 
Corbata excesivamente larga:
 
 
 
El lugar donde debe llegar el extremo de la corbata es al inicio del pantalón, sin que deba la corbata posarse sobre este, sino que debe llegar el extremo de esta al punto donde empieza la cinturilla del pantalón. No olvidemos que el extremo que debe llegar hasta ese punto es siempre el más ancho de la corbata, nunca el estrecho que debe permanecer detrás de aquél. Por lo tanto, la longitud apropiada es que el punto más bajo de la corbata debe detenerse justo en el borde superior de la hebilla del cinturón o, si llevamos tirantes, donde nace la cinturilla del pantalón como se puede ver en esta imagen:
 
 
 
 
 


De los dos extremos que componen la corbata, la parte más estrecha no debiera nunca sobresalir por debajo de la más ancha, el efecto estético no resulta nada elegante:

 
 
 

Si la corbata es excesivamente larga, es decir, que el extremo de esta supera el límite de la línea del nacimiento del pantalón solapándose sobre este, el efecto es profundamente antiestético, porque destruye el equilibrio del traje y rompe la armonía de las líneas formales. 
 
 
 
Este principio debe ir más allá de esta cuestión de proporciones, y nos obliga además a tener en consideración que la corbata no debe verse por debajo del botón de la chaqueta, es decir, en el triangulo comprendido entre la abertura de la chaqueta y el nacimiento del pantalón, si esto sucede es que nuestra americana no es de nuestra talla o que el pantalón es de talle demasiado bajo, aspectos que no sucederían si encargamos el traje a un buen sastre.
 
Corbata larga:
 
 
 
 
Corbata corta:
 


Si, por el contrario, la corbata resulta excesivamente corta, es decir, que el extremo más bajo de esta permite descubrir la camisa ente aquélla y el pantalón, la ruptura de proporciones tiene como resultado la pérdida de cualquier atisbo de elegancia, por dejar al descubierto un parte de la camisa entre la corbata y el pantalón.   
 
 
Lograr el equilibrio perfecto entre los dos extremos de la corbata, y que a su vez estos ajusten perfectamente en el límite de la cinturilla del pantalón, no es una tarea que resulte fácil y depende de como hagamos el nudo de la corbata, lo  que nos obligará en numerosas ocasiones a rehacer varias veces el mismo hasta que demos con las dimensiones perfectas. Si no fuese posible hacerlo así, tendríamos que hacernos las corbatas a medida, que es la opción más adecuada para quienes posean una estatura que no les permita equilibrar ambos extremos de la corbata, y puedan  ajustarla en la línea correcta sin que sobresalga el extremo más estrecho por debajo del ancho.    
 
Lucio Rivas

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