martes, 19 de mayo de 2015

EL PROTOCOLO EN LA ÓPERA


 
 
 
En el pasado las mujeres debían asistir con vestidos de gala, guantes largos y joyas, mientras que los hombres debían lucir traje de etiqueta y sombrero de copa, pero al haberse hecho un acto social más accesible a las masas, se ha relajado la vestimenta.
 
 
 
 
El protocolo más estricto marca que si es una gala y estás ubicado en palco deberás asistir con esmoquin, si tienes plateas, paraíso, gallinero,…, deberás ir elegante, en caso de ser de gala nos lo indicarán en el momento en que o bien recibamos o bien adquiramos las localidades sino, bastará con seguir los consejos que indico más abajo.
 
 
 
Así pues lo primero que debemos tratar de saber es si se trata de un estreno o una representación habitual, pues la vestimenta cambia, también lo hará dependiendo del lugar, por ejemplo la Scala de Milán requiere etiqueta si se trata de un estreno o formal en caso de no serlo.
 
El superintendente del teatro operístico milanés, Stéphane Lissner, considera que el público debe aportar prestancia al espectáculo, y ha lanzado algo parecido a una campaña de reeducación. Nadie será expulsado, dice, pero se realizarán "controles discretos" y los disidentes del corbatismo serán "invitados a observar las reglas".
 
 
 
Si vamos a un estreno iremos más formales con traje y corbata o pajarita, aunque si es una renombrada ópera no haríamos mal en mirar el tipo de vestimenta que recomienda la compañía, pues hay sitios donde no nos dejarán entrar si no llevamos corbata o nos mirarán mal si vamos en vaqueros…, para los hombres se recomienda trajes en negro, gris marengo y azul marino, pudiendo permitirse trajes con rayas finas.
 
Y las señoras irán con vestido de cóctel, que llegue a la rodilla, faldas o pantalones, no se recomienda que sean jeans, y si optamos por falda o vestido, preferiblemente introducir una media. Se están empezando a ver vaqueros y atuendos demasiado informales para el lugar, mejor reservarlos para dar un paseo o ir de cañas, en fin hay que saber distinguir los momentos en la vida.
 
 
 
Es una lástima que seamos tan poco atentos con unos músicos, que, no sólo nos deleitan con lo mejor de su arte, sino que, además, visten ellos con esmoquin o frac (el director siempre de frac) y ellas de largo, que son trajes de etiqueta masculina.
 
 
También destacar que si es un recital de música al aire libre, las personas irán con indumentaria informal, es posible que se pueda hacer hasta un pequeño picnic mientras tanto, nos podremos mover o ausentar siempre con cierta discreción y se podrá incluso charlar ligeramente, siempre que se haga en un tono de voz baja y sin molestar al resto.
 
Y ante todo caballeros, educación, apostillaré que la primera fila de un palco siempre se ha de ofrecer a las señoras, aunque ahora, con la venta anticipada, esto ha cambiado mucho. El caballero siempre cederá la derecha, que es el lugar de honor, a la señora.
 
 
 
Cabe destacar que hay que tener cuidado con joyas que hagan mucho ruido cuando nos movamos, pues las ínfulas de formar parte de la pieza como pandereta andante, no son necesarias y con los peinados excesivamente voluminosos, pues pueden impedir que el resto disfrute de las vistas.
 
En este, como tantos otros casos, menos es más.
 
CÓMO ACTUAR EN LA ÓPERA
 
1º) APLAUSOS:
Empecemos por cuándo no hay que aplaudir porque será justo al inicio. Cuando salen los músicos de la orquestra para tomar su asiento en el escenario, no se oye ningún aplauso. Se da la bienvenida al conjunto de ellos cuando sale el director de orquestra colocándose en su podio.
 
También es una costumbre extendida aplaudir la entrada del concertino, el violín que entra cuando todos los músicos están en su posición y antes del director. Si se trata de una ópera, el, la o los solistas harán su entrada al mismo tiempo que el director: aplauso global de bienvenida, por favor.
 
 
 
Donde tienes que evitar a toda costa aplaudir es durante la ejecución de una obra. Es el peor signo de ignorancia que se puede demostrar y no te extrañe que algún asistente te reprenda. Aunque sea hecho sin ninguna mala intención, el bochorno del momento puede ser de lo más incómodo.
 
 
 
Es cierto que nadie nace enseñado pero hay situaciones como el hecho de asistir a un concierto que requieren un mínimo de información que se considera de hecho respeto y educación. Tampoco hay que sentirse mal. Si os pasa y un asistente os riñe u os quiere fulminar con la mirada, será él mismo quien esté faltando a la cortesía interpersonal: una vez, no es para tanto. Si te pasa dos veces, mejor escóndete bajo tu butaca.
 
2º) PUNTUALIDAD
 
No existe tal cosa de "llegar elegantemente tarde" en la ópera. Con varias presentaciones que duran 3 o 4 horas, las óperas deben empezar a tiempo. Muchas casas de ópera no les dan sus asientos a los que llegan después de la subida del telón, haciéndolos esperar hasta el intermedio para poder llegar a sus asientos. Debe acudirse con mucho tiempo de antelación. A los aseos debe irse antes de la re presentación, ya que no permiten regresar a los asientos en el medio de la representación.
 
 
 
3º) SABER QUÉ VAMOS A VER
 
Susurrar, hablar y estar jugando con tu programa es una forma bastante grosera de estar molestando al resto de asistentes. Se lee la sinopsis de la ópera antes de que empiece la presentación para poder seguir el programa sin interrumpir con comentarios y preguntas. Debe ponerse atención a los subtítulos; la mayoría de los teatros de ópera proyectan en una pantalla abajo del escenario las traducciones de la letra de las arias para que puedan entenderse. Los teléfonos móviles deben estar siempre apagados, no en silencio ni en vibración, pues también se escucha, en el momento del inicio.
 
 
 

4º) EL GUARDARROPA
 
Al llegar al guardarropa será el caballero el que primero se despoje de su abrigo para, posteriormente, ayudar a la señora a hacer lo mismo. Entregará ambos abrigos juntos. Al irse, ayudará a la señora a ponerse el abrigo. En los servicios de guardarropía que no cobran, se deja siempre una pequeña propina.
 
En los intermedios que se hacen entre los actos, se puede tomar algo (una copa, un zumo o un refresco, no da tiempo a mucho más) y siempre se dejará un 10% de propina, por caro que nos parezca, menos en Londres que será un 12%.
 
 
 
Así concluiré diciendo como ya lo hiciera La Callas ¨la vida es dura, pero no se puede ir por el mundo sucio y desaliñado, pues cada representación está creada para el público, los artistas y el lugar; así  pues cada una es irrepetible¨, respetemos el arte y a los artistas y maestros que nos deleitan con su magia cada vez que salen a dar lo mejor de ellos mismos y ofrezcámosles ¨nuestro mejor yo¨.
 
 
 
Sandra Hernanz Terrero

 

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