sábado, 29 de abril de 2017

EL AJUSTE PERFECTO DE LA CAMISA



Desgraciadamente la inmensa mayoría de los hombres llevan camisas que no les quedan bien, aunque lo peor no es que eso sea una triste realidad, lo peor de todo es que ellos piensan que lucen sus camisas impecablemente.


El hecho de que nuestro cuerpo entre en una camisa no significa que nos quede bien. Una camisa no sólo debe quedar bien, debe quedar perfecta.


  


Uno de los signos más fácilmente perceptibles de la elegancia es el perfecto encaje y ajuste de nuestras camisas a nuestro cuerpo. Al no existir dos complexiones corporales iguales, es imposible que una camisa de confección realizada sobre un determinado patrón idealizado en abstracto, se ajuste perfectamente a nuestro cuerpo, y aunque la inmensa mayoría de los varones se conforme con una camisa que, según ellos, no les queda mal o incluso estiman, aplicando un criterio bastante laxo, que les queda bien, debemos saber que una camisa no debe quedar bien, sino que debe quedar sencillamente perfecta.



Para ello es imprescindible hacernos las camisas a medida, tomando siempre en consideración una serie de parámetros esenciales. Estos son los siguientes:

1º) Ajuste del cuello

El cuello de la camisa debe estar siempre perfectamente ajustado, en caso contrario la imagen que trasladamos arruina el conjunto, porque transmite un evidente desequilibrio. El cuello no debe estar demasiado apretado. Se entiende que el cuello está demasiado apretado cuando no nos permite introducir un dedo entre la camisa y el cuello. 


Por el contrario, se entiende que el cuello resulta excesivamente suelto cuando el cuello de la camisa a penas toca nuestra piel, y no se apoya en todo el contorno del cuello. En la práctica lo sabemos si somos capaces de introducir más de un dedo. 



2º) Ajuste del hombro

Para que el ajuste del hombro resulte perfecto es necesario que el hombro termine en el punto exacto donde empieza la manga. Ese punto es donde la línea del hombro se encuentra con la línea de prolongación del brazo por su lado externo. 


Por el otro extremo, donde la manga se une interiormente al cuerpo de la camisa, debe existir una abertura lo suficientemente grande como para que no produzca tirones o torsión de la costura del hombro, lo que permitirá mover los brazos de forma libre y cómoda.



Si ese punto del hombro se encuentra desplazado más allá de la línea del hombro hacia el cuello, las mangas en este caso descansan sobre los hombros, provocando un sinfín de arrugas. Por el contrario, si el punto del hombro cae más allá del mismo hacia los brazos, la camisa crea un efecto globo, al ser más amplia de lo debido, dando la sensación de estar como hinchada.



3º) Ajuste del torso

El torso estará demasiado apretado cuando los botones se tensan una vez abotonados, lo que provocará siempre arrugas alrededor de los ojales, llegando incluso en ocasiones a provocar algunos tirones en las mangas.


Por el contrario, el torso estará demasiado grande cuando el exceso de tela tiende a crear un efecto de ondulación del tejido alrededor de la cintura y/o del pecho. 



4º) Ajuste del ancho de la manga

La manga se encuentra demasiado apretada cuando partiendo de la postura de tener estirados los brazos hacia abajo y activamos su movimiento, se produce la sensación de que se presiona el codo o el hombro. Las mangas limitarán en este caso el libre movimiento y mostrarán demasiadas arrugas.

La manga se encuentra, por el contrario, demasiado suelta si tienen tanta holgura que crean, sin movimiento alguno y de forma espontánea, pliegues de tela en toda su extensión, especialmente alrededor del puño.

Para que quede perfecta la manga debe ser ligeramente más ancha en la parte superior del brazo que en el puño, de esta forma tendremos suficiente libertad de movimientos.



5º) Ajuste de los puños

Los puños estarán demasiado apretados cuando lleguen a presionar las muñecas. Por el contrario, los puños serán excesivamente anchos si se desliza de forma suelta un reloj por la muñeca y aún sobra espacio. Lo que siempre debemos advertir a nuestro sastre es que nos otorgue una mayor anchura al puño de la muñeca que porte el reloj. 



6º) Ajuste de la longitud de la manga

El largo correcto de la manga de la camisa nos la indica el límite posterior el hueso carpiano. Si la camisa termina antes será demasiado corta. Si, por el contrario, lo hace posteriormente será demasiado larga.





7º) Ajuste de la parte inferior.

La camisa será en su longitud demasiado corta si apenas llega a la línea de la cinturilla del pantalón. Por el contrario, será demasiado larga cuando el extremo de la camisa se extienda más allá de la entrepierna.
La longitud apropiada de la camisa es la que termina a unos pocos centímetros por debajo de la línea de la cintura,  lo que permite que la camisa se mantenga metida dentro del pantalón levantando los brazos. 


Lucio Rivas


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