viernes, 2 de enero de 2026

LA CHAQUETA DE RAYAS

 


En esta entrega vamos a analizar la chaqueta de rayas como elemento independiente, es decir, no como parte de un traje, sino como  combinación con un pantalón de tela diferente.

 

I. Origen.

Los primeros blazers de rayas aparecen en el siglo XIX asociados a clubes de remo, colegios y equipos universitarios británicos. Cada club poseía su patrón cromático, lo que convertía a la chaqueta en un auténtico estandarte.

Con el tiempo, la aristocracia británica trasladó esta estética al vestir urbano, depurando los contrastes y refinando los tejidos. La chaqueta de rayas pasó así del río al salón, del deporte a la ciudad.



La raya vertical es uno de los recursos ópticos más poderoso del vestir masculino, ya que alarga la silueta y estiliza el torso. Una chaqueta de rayas bien cortada proyecta una imagen caracterizada por una sólida personalidad.


2. Tipos de rayas

1º) Raya diplomática o “pinstripe”. Son rayas finísimas, casi etéreas, como alfileres (de ahí su nombre en inglés). Es altamente formal, propia del traje de negocios clásico. La raya diplomática se define por su ancho, suavidad y tipo de tela. Las rayas diplomáticas son líneas finas y definidas, que suelen aplicarse en lanas ligeras para una imagen conservadora.

Raya diplomática o “pinstripe

2º) Rayas de tiza o “Chalk stripe”. Son rayas ligeramente más anchas que la anterior, pero siguen siendo suaves, como trazadas con tiza (como la tiza de un sastre), en franela o telas más gruesas, creando un estilo más audaz, clásico o vintage. Las rayas diplomáticas son más definidas y formales, mientras que las rayas de tiza son más suaves, se difuminan mejor y se pueden usar en ocasiones formales o informales.

Rayas de tiza o “Chalk stripe”

3º) Rayas Club. Son rayas medias, contrastadas, más expresivas y más marcadas. En realidad, las rayas club no es un nombre formal de patrón, sino que suele referirse a una raya más ancha, y más destacada, en una chaqueta de club, que contrasta con la elegancia y sobriedad tradicional de la raya diplomática y de la tiza. Las rayas club, al contrario que las anteriores son llamativas y se utilizan tanto para para corbatas como blazers.


Raya Club

4º) Raya de Regimiento o “regimental stripe” es un tipo de raya que pueden ser tanto verticales como horizontales. Este tipo de rayas históricamente ha estado ligado a regimientos militares, universidades o clubes privados, y sus rayas suelen estar cargadas de un cierto simbolismo. Se caracterizan por ser rayas muy anchas en varios tonos de igual anchura.

Raya de Regimiento o “regimental stripe

3. Errores a evitar

Las chaquetas de rayas deben combinarse siempre con pantalones lisos. No pueden combinarse rayas con cuadros, ni usar pantalón estampado. Las corbatas no deben ser protagonistas por lo que se recomiendan corbatas monocromáticas.

Se deben descartar siempre las chaquetas de rayas excesivamente contrastadas en contextos formales.

En primavera y verano, las versiones en lino y seersucker aportan una elegancia luminosa y relajada que pocas prendas consiguen igualar.

El axioma fundamental es que cuando más fina la raya, más elegante es.

4. La raya británica e italiana.

La chaqueta de rayas constituye una de las prendas más elocuentes del vestuario masculino: no solo por su impacto visual, sino por lo que revela sobre la tradición cultural de quien la porta. Entre las múltiples interpretaciones que existen de esta prenda, hay dos escuelas dominan el panorama sartorial occidental: la británica y la italiana.

La chaqueta de rayas británica obedece a criterios que podríamos denominar como de disciplina.

La interpretación británica nace en el siglo XIX vinculada a clubes, universidades, regimientos militares y al mundo ecuestre. En este sentido la chaqueta británica de rayas es una expresión de autoridad, jerarquía y respeto por la institución.

Por su parte, la chaqueta de rayas italiana es una afirmación de estética más personal, y transmite más estilo.


La raya británica se caracteriza en las chaquetas por ser más anchas, mientras que la raya italiana es más fina, tiene un contraste más armónico, es más estilizad y menos institucional que la raya británica.



La diferencia también se aprecia en los tejidos. En las chaquetas británicas se usan lanas firmes y, en general, tejidos de alto gramaje.


Por su parte la escuela italiana es de lanas ligeras, lino, mezclas seda-lana y algodones aireados que generan una sensación de ligereza notable.

La chaqueta de rayas británica se combina con pantalón gris, camisa Oxford, corbata de lana y zapato marrón oscuro o negro. Es un atuendo ideal para clubes, ciudad formal y actos sociales clásicos.

Por su parte, la chaqueta italiana se combina con pantalón claro, camisa ligera, mocasines o derbies claros y resulta ideal para encuentros sociales en ambiente urbano elegante.

5. La evolución de la raya

A comienzos del siglo XX, la raya mantiene todavía el espíritu victoriano, es un estilo disciplinado. Predominan las rayas finas y regulares sobre paños oscuros, fundamentalmente gris marengo, azul oscuro y negro, utilizadas por banqueros, abogados y políticos. La raya cumple entonces una función clara de refuerzo de la autoridad social. El traje rayado es uniforme de trabajo para la élite urbana.

Tras la Primera Guerra Mundial, aparece el capitalismo financiero, los grandes rascacielos, el ejecutivo moderno. La raya se ensancha y nace la raya de tiza o “chalk stripe” más visible y rotunda. Los trajes de esta época, con hombros marcados, solapas anchas y cintura alta, convierten la raya en esencial.

Los años treinta representan el apogeo de la raya. Hollywood exporta al mundo una imagen de masculinidad poderosa y refinada. Las rayas son algo más más anchas, con mayor contraste, pero perfectamente proporcionadas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la estética se vuelve prudente, y en este sentido desaparecen los excesos, y la raya se vuelve más fina, más discreta y conservadora. La raya regresa a su función original imponiendo orden y seriedad.

Con los años sesenta podemos decir que la raya se emancipa, nacen colores vivos y contrastes intensos. La raya abandona el despacho y entra en la calle, el escenario y la moda. Se convierte en símbolo de individualidad, juventud y desafío. En los setenta, la raya se vuelve exuberante, casi psicodélica. En los años ochenta el tejido de las rayas de tiza vuelve con fuerza, asociada al mundo financiero y empresarial. En los noventa, la moda se simplifica, la raya se refina y se suaviza. Ya no es uniforme social, sino una elección estilística.

Pocas prendas han acompañado tan fielmente la transformación del hombre moderno, y la historia del siglo XX puede leerse también en vertical, siguiendo el recorrido de sus rayas.

¡Feliz año nuevo!

LUCIO RIVAS

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