Pocos nombres resumen mejor la elegancia del siglo XX que el de Cary Grant.
La elegancia no empieza en el armario, empieza antes de elegir una chaqueta, una camisa o unos zapatos. Empieza en la manera de estar de pie, de caminar, de sentarse, de mirar y de ocupar el espacio. Eso es el porte. La verdad es que el porte elegante no depende del físico, ni de la edad, ni siquiera del traje, depende siempre de una relación consciente con el propio cuerpo.
La chaqueta de tweed de cuadros
es una chaqueta de una enorme personalidad, hasta el punto que combinarla bien
no es algo sencillo, por esa razón no es una prenda que pueda verse frecuentemente.
Cuando nos salimos de los zapatos más convencionales, siempre se suele escuchar una frase que se repito con frecuencia: “estos son muy difíciles de combinar”.
La verdad es que en muchos casos,
no es así, no existen zapatos difíciles de combinar, sino que existen conjuntos
mal construidos.
En esta entrega vamos a analizar la chaqueta de rayas como elemento independiente, es decir, no como parte de un traje, sino como combinación con un pantalón de tela diferente.