Existen tejidos que son
simplemente telas y, por el contrario, existen tejidos que son documentos
portadores de historia y de identidad colectiva. El tartán pertenece a esta
segunda categoría. Sus líneas cruzadas son como un sistema de comunicación que
los escoceses desarrollaron durante siglos para distinguir a unos clanes de
otros, para marcar pertenencia y linaje en un mundo donde el color era la única
señal visible de quién eras.
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