A solicitud de diversos lectores
esta semana vamos a tratar del chaqué, habida cuenta que estamos en plena época
de bodas.
Como sabemos, la premisa básica
de la elegancia es vestirse de manera adecuada para cada evento concreto, ya
que nada se aleja más de ella que una indumentaria fuera de lugar. La boda es
una ceremonia, no una fiesta, esto es, exige un registro de vestuario distinto
al de cualquier celebración nocturna, por eso el chaqué sigue siendo, más de un
siglo después de su origen, la prenda de referencia para este tipo de actos.





