sábado, 28 de febrero de 2026

EL PAPEL DEL DOBLADILLO EN EL PAÑUELO


 

Un pañuelo, se compone principalmente de la tela (algodón, seda, lino), los cuatro bordes (o dobladillos) y las puntas o esquinas. Los bordes o dobladillo es el pliegue de los extremos que define la calidad, y juegan un papel mas importante de lo que parace en el correcto vestir masculino.


I. INTRODUCCION

Los bordes o dobladillos del pañuelo pueden ser cosidos a máquina o a mano, y son fundamentales para evitar el deshilachado y definir la estructura del mismo.

El dobladillo del pañuelo de bolsillo, que son apenas unos milímetros de tela y puntada, cumple un papel verdaderamente importante, y es que lejos de ser un simple remate, actúa como estructura, determina la caída del pañuelo, condiciona el pliegue y, lo que es más importante, determina la posible combinación atendiendo al color del mismo.


Anverso 

El dobladillo cumple tres funciones simultáneas. Primera, como hemos dicho, es evitar el deshilachado y controlar la tensión del tejido. La segunda, que podríamos denominar mecánica, influye en la elasticidad periférica y en la estabilidad del pliegue y, por último, la función estética que es la parte visible, que se manifiesta, en función del acabado, en un juego interesante de combinaciones, que es lo que vamos a analizar en esta entrega.

Reverso. Aquí es donde se aprecia el cosido 

Debemos tener en cuenta la importancia del dobladillo, ya que, en términos de construcción, el borde es al pañuelo lo que la solapa a la chaqueta.

II. TIPOLOGÍAS FUNDAMENTALES DE DOBLADILLO

1) Dobladillo enrollado a mano, en el que el borde se enrolla manualmente sobre sí mismo.

Se fija con puntadas pequeñas y discretas, generando un relieve sutil. La ligera irregularidad de la puntada no es defecto, es la huella artesanal.

Reverso del dobladillo enrollado a mano 


Anverso

2) Dobladillo plano a máquina. Aquí el borde se dobla en ángulo recto, se prensa y se cose con puntada lineal uniforme consiguiendo un pliegue limpio y recto. Con ello se produce una menor elasticidad periférica del pañuelo y también una apariencia más industrial, aunque siempre es más duradero.

No existe una proporción predeterminada entre tamaño y grosor del dobladillo, al igual que tampoco existe un ancho universal correcto. Lo que debe existir es armonía entre la dimensión total del pañuelo, el gramaje del tejido y el espesor del borde. Un borde excesivamente grueso en un pañuelo pequeño rompe la proporción, de la misma manera que uno demasiado fino en pañuelo grande puede debilitar la estructura.


III.  EL COLOR DEL DOBLADILLO DEL PAÑUELO

En la indumentaria clásica masculina, el pañuelo de bolsillo es un accesorio, pero no es accesorio menor. Dentro de su estructura el color del pañuelo adquiere un protagonismo importante, pero igual o más transcendente es el color del dobladillo, que cumple una función que trasciende el mero acabado técnico. Actúa como línea de contorno visible, y constituye un acento cromático y un elemento de cohesión dentro del conjunto.

Cuando el pañuelo se pliega, el color del dobladillo puede convertirse em ocasiones en la única parte cromáticamente activa que asoma del bolsillo, especialmente en pañuelos de base blanca o neutra. En ese caso, el borde funciona como una línea gráfica estéticamente muy definida.

Si el dobladillo es del mismo color que el pañuelo, que es la opción más ortodoxa en entornos formales, no existe diferenciación cromática, por lo que el régimen a seguir es el del color del pañuelo.

 



IV. COMO DEBE COMBINARSE

Como ya tuve ocasión de exponer en su día en el artículo de este blog sobre cómo debe combinarse el pañuelo del bolsillo, publicado el 12 de mayo de 2015, en el que puse de manifiesto que el pañuelo debe combinar con la camisa y no con la corbata, salvo la concreta excepción que puse de manifiesto, aquí hay que añadir un nuevo planteamiento, complementario del axioma reseñado, y es que hay que analizar el régimen de combinación cromática del ribete o dobladillo de un color diferente al del pañuelo.

En este caso el principio general es que el color del dobladillo debe combinar con la corbata:

Si la camisa posee dos tonalidades, por ejemplo, una camisa de rayas azules y blancas, lo ideal es que el pañuelo y el dobladillo sean de esos dos mismos colores, debiéndose tener en cuenta siempre que el color del pañuelo será el del color menos destacado de la camisa y el del ribete será, por el contrario, el del color que más destaque, como se comprueba en la ilustración siguiente:



El color del ribete o, en su caso, dobladillo no varía el principio general enunciado, pero si puede introducir un nuevo elemento que conviene conocer.

Un borde más oscuro o más claro que el tejido principal del pañuelo introduce profundidad al mismo sin llevar a cabo una ruptura visual, ya que el borde haces las veces de marco del pañuelo.

Cuando el dobladillo presenta un color claramente distinto al fondo, la línea perimetral se convierte en un elemento cromático activo. En estos casos, el criterio debe basarse en tres principios:

1. El borde no debe ser excesivamente grueso.

2. El color debe aparecer en otro punto del conjunto, que deberá ser siempre la corbata o excepcionalmente la chaqueta, o incluso el chaleco como en el siguiente caso:




3. Cuanto más formal sea el entorno, más discreto debe ser el contraste.

 El dobladillo puede cumplir tres funciones respecto a la corbata:

1.      No relacionarse cromáticamente, es decir, ser neutral:


 2. Establecer armonía tonal dentro de la familia de color.

 3. Repetir exactamente el color:


Para mí la opción más elegante, y que otorga más coherencia al conjunto, es esta última, es decir, la repetición exacta porque aporta cohesión y proporción cromática deslumbrante sobre la base de una superficie paradójicamente muy reducida., como es la del dobladillo.



Sobre esta materia hay una serie de errores frecuentes que debemos evitar:

1. Dobladillos excesivamente gruesos en colores intensos.

2. Borde contrastado sin relación con el resto del conjunto.

3. Uso de colores demasiado brillantes en contextos                             conservadores.

4. Acumulación de múltiples acentos cromáticos que compiten             entre sí.

En base a lo anterior debemos formular un principio general, y es que el color del dobladillo del pañuelo debe obedecer siempre a un equilibrio. Debemos tener en cuenta que no es un elemento autónomo, sino parte de un conjunto visual donde cada componente tiene un peso específico.

El borde puede ser neutro, armónico o contrastado, pero siempre debe estar subordinado a la arquitectura general del atuendo.

 

LUCIO RIVAS








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