A solicitud de diversos lectores
esta semana vamos a tratar del chaqué, habida cuenta que estamos en plena época
de bodas.
Como sabemos, la premisa básica
de la elegancia es vestirse de manera adecuada para cada evento concreto, ya
que nada se aleja más de ella que una indumentaria fuera de lugar. La boda es
una ceremonia, no una fiesta, esto es, exige un registro de vestuario distinto
al de cualquier celebración nocturna, por eso el chaqué sigue siendo, más de un
siglo después de su origen, la prenda de referencia para este tipo de actos.
I. QUÉ ES EXACTAMENTE EL CHAQUÉ
El chaqué, igual que el frac, tiene
su origen en la antigua casaca. Se diferencia del frac en que este corta el
faldón en horizontal a la altura de la cintura y lo deja solo por detrás, ya
que el chaqué mantiene una cola continua que envuelve todo el cuerpo.
El conjunto se compone de tres
piezas principales, esto es, levita, chaleco y pantalón, además de los
complementos, que en esta prenda tienen una importancia que no tienen en ningún
otro traje. La levita lleva un ojal con un botón, aunque en algunos modelos
puede llevar doble botón gemelo, que se cierra indistintamente de dentro hacia
fuera o al contrario.
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| Aquí llevo el chaqué que me ha hecho recientemente mi sastre el gran maestro D. Alberto Olego |
II. ORIGEN: DEL TRAJE DE MONTAR AL TRAJE DE PROTOCOLO
El chaqué nace en el siglo XIX
como prenda de montar a caballo. La cola larga y redondeada no es un capricho
estético, ya que permitía al jinete sentarse sin que la chaqueta se arrugara.
De ahí proviene también el corte recto del pantalón, pensado para acompañar la
posición a caballo sin perder la línea.
El chaqué no se creó pensando en
el novio. Es la indumentaria propia de los actos de ceremonia diurnos de alto
nivel de protocolo, esto es, recepciones oficiales, actos diplomáticos y
juramentos de cargos públicos, lo que en España incluía tradicionalmente la
toma de posesión de los ministros. La relajación de las costumbres y la pérdida
de rigor protocolario han reducido su uso casi exclusivamente a las bodas y a
algún acto oficial de gran formalidad que todavía lo exige.
III. DÍA Y NOCHE
Antes de tratar cada pieza
conviene fijar una distinción que condiciona el resto del conjunto, ya que la
ropa adecuada cambia considerablemente según el momento. Una boda se considera
de día si la ceremonia tiene lugar antes de que caiga el sol o antes de las
seis de la tarde, lo que ocurra primero. A partir de ese momento se habla
siempre de noche, y el chaqué deja paso a la etiqueta nocturna. Esta distinción
horaria determina directamente el color de la levita.
IV. EL COLOR: GRIS OXFORD, NEGRO Y GRIS MEDIO
El color del chaqué solo admite
negro o gris, y dentro del gris, solo dos tonos son correctos, esto es, el gris
Oxford y el gris medio. El gris Oxford es un gris muy oscuro, tan oscuro que a
cierta distancia podría confundirse con el negro. Es el color propio de las
ceremonias de mañana, ya que el negro se reserva para la tarde.
El gris medio es una tercera
opción, pero conviene conocer su origen y su nivel de formalidad antes de
elegirlo. Tradicionalmente, cuando el chaqué se usaba en muchos más contextos
que hoy, el gris medio se consideraba un morning coat demasiado
informal, apto únicamente para asistir a las carreras de caballos. Quien elige
el gris medio debe respetar además una regla que no aplica a los otros dos
colores, ya que la levita, el chaleco y el pantalón deben ser exactamente del
mismo tono. Con el gris Oxford o con el negro, en cambio, el chaleco puede ser
de un color distinto y más claro, lo que de hecho es la opción más elegante y
la más extendida.
V. LA LEVITA Y EL CHALECO
La levita se prolonga por detrás
hasta la altura trasera de la rodilla. En su versión más tradicional no llevaba
ningún botón a la altura de la cintura, sino dos ojales laterales que se unían
con una pieza similar a un gemelo. Hoy la mayoría de las levitas llevan un ojal
con un botón, o en algunos modelos un doble botón gemelo. Las solapas son
siempre de pico, sin excepción.
El chaleco puede ser sencillo o cruzado, siendo el cruzado siempre la opción más elegante. Su color debe ser el mismo de la levita y el pantalón. Cuando la levita y el pantalón no son iguales se admite que el chaleco tenga un color diferente, generalmente gris claro. En la actualidad se está imponiendo la costumbre de portar un chaleco de color con levita ya pantalones de la misma tela. Esta opción es interesante para que el novio pueda diferenciarse de los testigos o el padrino. Así, por ejemplo, dependiendo de la tela elegida para el pantalón y la levita, queda bien un chaleco beige claro, un color crema amarillento o, incluso, un azul claro. Hay que huir siempre de los estampados de fantasía:
así como de cualquier color que reste seriedad al conjunto:
El chaleco es, en realidad, la
pieza que permite llevar la levita abierta, ya que de hecho queda mejor abierta
que cerrada, porque así se aprecia su diseño.
Existe también la opción de que
la levita y el chaleco sean de la misma tela, mientras que el pantalón es de un
color diferente. En estos casos el chaleco debe tener un vivo, es decir, que
las aberturas deben estar rematadas con un ribete o tira de color blanco:
VI. EL PANTALÓN
Los pantalones clásicos del chaqué son los denominados cashmere stripe, de rayas negras y grises, y nunca deben llevar vuelta. No deben llevar trabillas para cinturón, ya que unos botones interiores permiten colocar los tirantes, que son la opción correcta de sujeción. Unas pletinas laterales pueden ayudar a ajustar la cintura si se desea. Lo ideal es que la pinza sea inglesa, esto es, que se abra hacia dentro, a diferencia de la pinza española o italiana, que se abre hacia fuera:
VII. LA CAMISA, EL CUELLO Y LA CORBATA
La camisa debe ser blanca o azul
muy clara. La opción de rayas se admite, aunque resulta menos formal y conviene
evitarla si se busca el máximo nivel de protocolo. En cuanto al cuello, lo
idóneo sigue siendo el cuello almidonado desmontable, ya que el cutaway no
resulta adecuado para esta prenda. La camisa será siempre de puño doble, con
gemelos clásicos en plata.
La corbata, cuando se usa, debe ser siempre de color plata, gris liso o azul marino. Aunque en los últimos años se ven corbatas de fantasía, de lunares o con otros motivos, conviene tener presente una regla sencilla consistente en que si la corbata elegida podría llevarse cualquier día de forma habitual, no es la adecuada para esta ocasión. Es aconhsejable que no lleve la corbata con un pasador, sino con una perla o similar, a modo de pinza:
VIII. EL PLASTRÓN: LA PIEZA QUE DISTINGUE AL NOVIO
Yo soy partidario de que el novio
debe lleve siempre plastrón, y no corbata, dejando esta última para el padrino
y los testigos. La razón es de fondo, ya que el novio debe diferenciarse
siempre del resto del cortejo. Los testigos, por su parte, deben vestir todos de
forma similar, de manera que si llevan chaleco negro con corbata gris, el novio
llevará chaleco gris con plastrón. Esta diferenciación jerárquica es uno de los
aspectos del protocolo nupcial que más se ha perdido y que, sin embargo, sigue
teniendo pleno sentido. Yo me casé, hace ya muchísimos años con plastrón, y
sigue siendo una prenda a tener en muy en cuenta, aunque su uso haya
desaparecido:
IX. EL CALZADO
Los zapatos serán siempre modelo
Oxford negros, completamente liso, ya que ni el full brogue ni el semi
brogue resultan aceptables. Deben ser negros sin excepción. El zapato
enterizo es, para mí, la opción más correcta ya que, de hecho, tiene una mayor
distinción que el Oxford, porque al carecer de costuras visibles en el empeine
ofrece una superficie más limpia y más acorde con la sobriedad que el chaqué
exige. Los calcetines deben ser siempre negros, ya que es la única opción que
no desentona en ningún caso.
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| Estos son mis enterizos de Meermin |
X. EL PAÑUELO Y LA FLOR
El pañuelo del bolsillo debe ser
siempre blanco, plegado y asomando por el bolsillo de la levita de forma
paralela a su borde. El remate del conjunto es tradicionalmente una flor blanca
en el ojal, esto es, un pequeño clavel blanco es la opción más clásica y la más
segura, aunque también cabe una flor de tela en el ojal de la levita, siempree que sea del mismo color de
la corbata, como el que llevo aquí:
Otros ejemplos:
XI. EL RELOJ DE BOLSILLO Y EL SOMBRERO DE COPA
Dos complementos completan el
conjunto de manera definitiva. El primero es el reloj de bolsillo, ya que el
reloj de pulsera queda total y absolutamente descartado sin excepción para la
indumentaria del chaque, por lo que deben evitarse esperpentos como este:
La regla es muy sencilla: se
lleva reloj de bolsillo o no se lleva reloj en absoluto.
El segundo complemento es el
sombrero, que deberá ser siempre de copa, que solo debe servir para cubrirse la
cabeza no en la ceremonia, sino en la celebración siempre que tengan lugar al aire libre. Si la
ceremonia es en interior, el sombrero se lleva en la mano, nunca puesto.
XII. UNA PRENDA QUE NO NECESITA ACTUALIZARSE
El chaqué no ha cambiado de
manera sustancial desde hace más de un siglo. No lo necesita, ya que su función
es precisamente la contraria a la de la moda, esto es, marcar un momento de
máximo protocolo donde la variación no tiene cabida. Por eso sigue siendo hoy
exactamente lo que era, y por eso seguirá siendo así dentro de otro siglo.
LUCIO RIVAS









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Buenas tardes,
ResponderEliminarMuchísimas gracias por el artículo, justo esta tarde noche tengo una boda, en la que el novio y testigos van con chaqué. Observaré sus indicaciones.
Feliz fin de semana.
Eneko