sábado, 27 de junio de 2026

EL CHAQUE

 


A solicitud de diversos lectores esta semana vamos a tratar del chaqué, habida cuenta que estamos en plena época de bodas.

Como sabemos, la premisa básica de la elegancia es vestirse de manera adecuada para cada evento concreto, ya que nada se aleja más de ella que una indumentaria fuera de lugar. La boda es una ceremonia, no una fiesta, esto es, exige un registro de vestuario distinto al de cualquier celebración nocturna, por eso el chaqué sigue siendo, más de un siglo después de su origen, la prenda de referencia para este tipo de actos.



I. QUÉ ES EXACTAMENTE EL CHAQUÉ

El chaqué, igual que el frac, tiene su origen en la antigua casaca. Se diferencia del frac en que este corta el faldón en horizontal a la altura de la cintura y lo deja solo por detrás, ya que el chaqué mantiene una cola continua que envuelve todo el cuerpo.

El conjunto se compone de tres piezas principales, esto es, levita, chaleco y pantalón, además de los complementos, que en esta prenda tienen una importancia que no tienen en ningún otro traje. La levita lleva un ojal con un botón, aunque en algunos modelos puede llevar doble botón gemelo, que se cierra indistintamente de dentro hacia fuera o al contrario.



Aquí llevo el chaqué que me ha hecho recientemente mi sastre
 el gran maestro D. Alberto Olego

II. ORIGEN: DEL TRAJE DE MONTAR AL TRAJE DE PROTOCOLO

El chaqué nace en el siglo XIX como prenda de montar a caballo. La cola larga y redondeada no es un capricho estético, ya que permitía al jinete sentarse sin que la chaqueta se arrugara. De ahí proviene también el corte recto del pantalón, pensado para acompañar la posición a caballo sin perder la línea.

El chaqué no se creó pensando en el novio. Es la indumentaria propia de los actos de ceremonia diurnos de alto nivel de protocolo, esto es, recepciones oficiales, actos diplomáticos y juramentos de cargos públicos, lo que en España incluía tradicionalmente la toma de posesión de los ministros. La relajación de las costumbres y la pérdida de rigor protocolario han reducido su uso casi exclusivamente a las bodas y a algún acto oficial de gran formalidad que todavía lo exige.


III. DÍA Y NOCHE

Antes de tratar cada pieza conviene fijar una distinción que condiciona el resto del conjunto, ya que la ropa adecuada cambia considerablemente según el momento. Una boda se considera de día si la ceremonia tiene lugar antes de que caiga el sol o antes de las seis de la tarde, lo que ocurra primero. A partir de ese momento se habla siempre de noche, y el chaqué deja paso a la etiqueta nocturna. Esta distinción horaria determina directamente el color de la levita.


IV. EL COLOR: GRIS OXFORD, NEGRO Y GRIS MEDIO

El color del chaqué solo admite negro o gris, y dentro del gris, solo dos tonos son correctos, esto es, el gris Oxford y el gris medio. El gris Oxford es un gris muy oscuro, tan oscuro que a cierta distancia podría confundirse con el negro. Es el color propio de las ceremonias de mañana, ya que el negro se reserva para la tarde.

El gris medio es una tercera opción, pero conviene conocer su origen y su nivel de formalidad antes de elegirlo. Tradicionalmente, cuando el chaqué se usaba en muchos más contextos que hoy, el gris medio se consideraba un morning coat demasiado informal, apto únicamente para asistir a las carreras de caballos. Quien elige el gris medio debe respetar además una regla que no aplica a los otros dos colores, ya que la levita, el chaleco y el pantalón deben ser exactamente del mismo tono. Con el gris Oxford o con el negro, en cambio, el chaleco puede ser de un color distinto y más claro, lo que de hecho es la opción más elegante y la más extendida.


V. LA LEVITA Y EL CHALECO

La levita se prolonga por detrás hasta la altura trasera de la rodilla. En su versión más tradicional no llevaba ningún botón a la altura de la cintura, sino dos ojales laterales que se unían con una pieza similar a un gemelo. Hoy la mayoría de las levitas llevan un ojal con un botón, o en algunos modelos un doble botón gemelo. Las solapas son siempre de pico, sin excepción.

El chaleco puede ser sencillo o cruzado, siendo el cruzado siempre la opción más elegante. Su color debe ser el mismo de la levita y el pantalón. Cuando la levita y el pantalón no son iguales se admite que el chaleco tenga un color diferente, generalmente gris claro. En la actualidad se está imponiendo la costumbre de portar un chaleco de color con levita ya pantalones de la misma tela. Esta opción es interesante para que el novio pueda diferenciarse de los testigos o el padrino. Así, por ejemplo, dependiendo de la tela elegida para el pantalón y la levita, queda bien un chaleco beige claro, un color crema amarillento o, incluso, un azul claro. Hay que huir siempre de los estampados de fantasía:


así como de cualquier color que reste seriedad al conjunto:

 

El chaleco es, en realidad, la pieza que permite llevar la levita abierta, ya que de hecho queda mejor abierta que cerrada, porque así se aprecia su diseño.

Existe también la opción de que la levita y el chaleco sean de la misma tela, mientras que el pantalón es de un color diferente. En estos casos el chaleco debe tener un vivo, es decir, que las aberturas deben estar rematadas con un ribete o tira de color blanco:

 


VI. EL PANTALÓN

Los pantalones clásicos del chaqué son los denominados cashmere stripe, de rayas negras y grises, y nunca deben llevar vuelta. No deben llevar trabillas para cinturón, ya que unos botones interiores permiten colocar los tirantes, que son la opción correcta de sujeción. Unas pletinas laterales pueden ayudar a ajustar la cintura si se desea. Lo ideal es que la pinza sea inglesa, esto es, que se abra hacia dentro, a diferencia de la pinza española o italiana, que se abre hacia fuera:


VII. LA CAMISA, EL CUELLO Y LA CORBATA

La camisa debe ser blanca o azul muy clara. La opción de rayas se admite, aunque resulta menos formal y conviene evitarla si se busca el máximo nivel de protocolo. En cuanto al cuello, lo idóneo sigue siendo el cuello almidonado desmontable, ya que el cutaway no resulta adecuado para esta prenda. La camisa será siempre de puño doble, con gemelos clásicos en plata.

La corbata, cuando se usa, debe ser siempre de color plata, gris liso o azul marino. Aunque en los últimos años se ven corbatas de fantasía, de lunares o con otros motivos, conviene tener presente una regla sencilla consistente en que si la corbata elegida podría llevarse cualquier día de forma habitual, no es la adecuada para esta ocasión. Es aconhsejable que no lleve la corbata con un pasador, sino con una perla o similar, a modo de pinza:


VIII. EL PLASTRÓN: LA PIEZA QUE DISTINGUE AL NOVIO

Yo soy partidario de que el novio debe lleve siempre plastrón, y no corbata, dejando esta última para el padrino y los testigos. La razón es de fondo, ya que el novio debe diferenciarse siempre del resto del cortejo. Los testigos, por su parte, deben vestir todos de forma similar, de manera que si llevan chaleco negro con corbata gris, el novio llevará chaleco gris con plastrón. Esta diferenciación jerárquica es uno de los aspectos del protocolo nupcial que más se ha perdido y que, sin embargo, sigue teniendo pleno sentido. Yo me casé, hace ya muchísimos años con plastrón, y sigue siendo una prenda a tener en muy en cuenta, aunque su uso haya desaparecido:


IX. EL CALZADO

Los zapatos serán siempre modelo Oxford negros, completamente liso, ya que ni el full brogue ni el semi brogue resultan aceptables. Deben ser negros sin excepción. El zapato enterizo es, para mí, la opción más correcta ya que, de hecho, tiene una mayor distinción que el Oxford, porque al carecer de costuras visibles en el empeine ofrece una superficie más limpia y más acorde con la sobriedad que el chaqué exige. Los calcetines deben ser siempre negros, ya que es la única opción que no desentona en ningún caso.

Estos son mis enterizos de Meermin

X. EL PAÑUELO Y LA FLOR

El pañuelo del bolsillo debe ser siempre blanco, plegado y asomando por el bolsillo de la levita de forma paralela a su borde. El remate del conjunto es tradicionalmente una flor blanca en el ojal, esto es, un pequeño clavel blanco es la opción más clásica y la más segura, aunque también cabe una flor de tela en el ojal de la levita, siempree que sea del mismo color de la corbata, como el que llevo aquí:


Otros ejemplos:



XI. EL RELOJ DE BOLSILLO Y EL SOMBRERO DE COPA

Dos complementos completan el conjunto de manera definitiva. El primero es el reloj de bolsillo, ya que el reloj de pulsera queda total y absolutamente descartado sin excepción para la indumentaria del chaque, por lo que deben evitarse esperpentos como este:

 


La regla es muy sencilla: se lleva reloj de bolsillo o no se lleva reloj en absoluto.

El segundo complemento es el sombrero, que deberá ser siempre de copa, que solo debe servir para cubrirse la cabeza no en la ceremonia, sino en la celebración siempre que tengan lugar al aire libre. Si la ceremonia es en interior, el sombrero se lleva en la mano, nunca puesto.



XII. UNA PRENDA QUE NO NECESITA ACTUALIZARSE

El chaqué no ha cambiado de manera sustancial desde hace más de un siglo. No lo necesita, ya que su función es precisamente la contraria a la de la moda, esto es, marcar un momento de máximo protocolo donde la variación no tiene cabida. Por eso sigue siendo hoy exactamente lo que era, y por eso seguirá siendo así dentro de otro siglo.

LUCIO RIVAS



1 comentario:

  1. Buenas tardes,

    Muchísimas gracias por el artículo, justo esta tarde noche tengo una boda, en la que el novio y testigos van con chaqué. Observaré sus indicaciones.

    Feliz fin de semana.

    Eneko

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