Hay detalles en la sastrería para ser debidamente apreciados precisan de una explicación. Uno de ellos es la spalla camicia que, a primera vista, da la sensación de tratarse de un error de confección. Incluso en el rigor de la sastrería anglosajona, se podría considerar un defecto que justificaría devolver la prenda al sastre. Sin embargo en la mejor tradición italiana es un detalle de la excelencia.
I. UNA COSTURA QUE ROMPE LAS REGLAS
La expresión italiana spalla
camicia significa hombro de camisa. La denominación no es arbitraria. Este tipo
de costura toma prestada la técnica con que los camiseros artesanales unen las
mangas al cuerpo de la camisa, dejando una pequeña cantidad de tela sin tensar
que forma ese característico plisado en la cabeza de manga. Lo que en la camisa
es consecuencia natural de un corte concebido para el movimiento, en la
chaqueta se convierte en una declaración estética de primera magnitud.
II. GÉNESIS NAPOLITANA
Para entender la spalla camicia
hay que ir a Nápoles. La sastrería napolitana desarrolló a lo largo del siglo
XX una filosofía propia, radicalmente opuesta a la de la clásica tradición inglesa.
Mientras el traje inglés aspiraba a construir una silueta, a dar al cuerpo una
forma ideal mediante entretelas, hombreras y rellenos, es decir, una estructura
bien armada, la sartoria napolitana apostó por algo completamente diferente,
esto es, dejar que el cuerpo hablara por sí mismo.
El traje napolitano se construye de
forma desestructurada, con entretelas más ligeras o directamente sin ellas, sin
hombreras y con un forro, en su caso, reducido al mínimo imprescindible. Todo
ello bajo el principio de que la chaqueta debe siempre acompañar al movimiento.
Las grandes casas napolitanas,
entre las que destacan Kiton, Rubinacci, Attolini e Isaia, han convertido este
hombro en su seña de identidad más reconocible. Cuando uno ve una chaqueta con
spalla camicia sobre una percha, antes incluso de comprobar la etiqueta, sabe
que está mirando algo napolitano o, cuando menos, profundamente influido por
esa tradición.
La spalla camicia no es un
defecto que el sastre no ha sabido evitar. Es el defecto que conscientemente el
maestro sastre ha decidido crear.
III. LA TÉCNICA DETRÁS DEL PLIEGUE
La confección de la spalla
camicia requiere una habilidad especial y es que la manga, en lugar de ser
colocada con tensión en el ojal del cuerpo para obtener una línea limpia y sin
frunces, se cose con una pequeña cantidad de tela sobrante que el artesano
distribuye de manera deliberada y controlada formando los pliegues. Este exceso
no es un descuido, sino cálculo preciso.
La dificultad reside en que esos
pliegues deben quedar naturales, casi como si hubieran surgido solos, y deben
distribuirse de manera uniforme alrededor de la cabeza de manga. Demasiados
pliegues y el resultado parece tosco. Pliegues mal distribuidos y la asimetría
quiebra la armonía del conjunto. El maestro debe conseguir que algo que ha sido
hecho a mano parezca haber ocurrido de manera espontánea.
Adicionalmente, la spalla camicia
implica casi siempre la ausencia o la reducción muy drástica de la hombrera. La
manga cae desde el propio hombro natural del portador, sin el apoyo de una
almohadilla que eleve artificialmente la línea. Esto significa que la chaqueta
se adapta de manera muy fiel a la morfología de quien la lleva, lo que puede
ser una ventaja extraordinaria para el hombre con buen porte y una complicación
para quien tiene hombros caídos o asimétricos.
IV. LA SPALLA CAMICIA Y SUS
VARIANTES
Dentro de la gran familia de la
spalla camicia existen matices y variaciones que los entendidos reconocen y
valoran. La más pura es la que presenta un pliegue nítido y continuo en la
parte superior de la cabeza de manga, sin ningún tipo de refuerzo ni plancha
que lo mitigue. Es la versión que practican los maestros más puristas de la
tradición napolitana y la que requiere mayor destreza técnica.
Una variante más contemporánea y
accesible es la spalla camicia con un pequeño rollino, un ligero rodete de tela
que recorre el perímetro de la costura y suaviza la transición entre manga y
cuerpo. Este rodete aporta algo más de estructura sin renunciar del todo a la
estética característica. Muchas casas italianas de líneas más comerciales
recurren a esta solución, que resulta más fácil de producir:
Existe también lo que podría
llamarse la spalla camicia milanesa, de carácter más discreto, en la que el
frunce es mínimo y casi imperceptible. Milán nunca tuvo el mismo gusto por la
ligereza extrema que Nápoles, y su versión del hombro de camisa tiende a ser mucho
menos pronunciada, y más próxima a la tradición del bespoke centroeuropeo:
V. CASAS Y MAESTROS QUE LA HAN CONSAGRADO
Hablar de spalla camicia es
inevitablemente hablar de Kiton, la casa fundada por Ciro Paone en Nápoles en
1968. Kiton elevó el traje napolitano a la categoría de objeto de lujo absoluto
y la spalla camicia fue desde el principio una de sus señas de identidad
irrenunciables. Cada chaqueta Kiton es ensamblada a mano durante más de
veinticinco horas por artesanos formados en la tradición del barrio de Chiaia,
y la costura del hombro ocupa en ese proceso un lugar central.
Rubinacci, cuya historia en la
sastrería napolitana se remonta a la primera mitad del siglo XX, es otra
referencia ineludible. La casa fundada por Gennaro Rubinacci y continuada por
su hijo Luca ha sido, quizás más que ninguna otra, la gran embajadora del traje
napolitano ante el mundo anglosajón. Luca Rubinacci, con su estilo extravagante
y su presencia constante en las grandes capitales de la moda, convirtió la
spalla camicia en un símbolo de distinción para una generación de entendidos.
Attolini, otra dinastía
napolitana de largo aliento, y Cesare Attolini en particular, representa la
versión más discreta de esta tradición. La spalla camicia de Attolini es quizás
la más depurada formalmente, la más cercana al ideal de la invisibilidad
técnica.
VI. CÓMO SE LLEVA Y CON QUÉ
La spalla camicia no es un hombro
para todas las ocasiones ni para todos los guardarropas. Una chaqueta con este
acabado tiene un espíritu desenfadado sin llegar a ser descuidado, y ese
espíritu debe extenderse al resto del conjunto.
Puede utilizarse sin corbata, aunque
con corbata, la spalla camicia funciona igualmente bien siempre que no sea en
eventos muy protocolarios, porque lo que la spalla camicia no admite fácilmente
es el exceso de formalidad en el resto de la composición. Un traje de corte muy
anglosajón con chaqueta de hombros marcados y pantalones de raya diplomática exige
un hombro estructurado. El traje napolitano pide justamente lo contrario.
Mezclar filosofías opuestas puede producir resultados contradictorios.
VII. LA SPALLA CAMICIA ANTE EL
BESPOKE INGLÉS
La diferencia de criterio, entre
la sastrería inglesa y la italiana en materia de hombros es uno de los grandes
debates de la cultura sartorial contemporánea. Savile Row trabaja el hombro con
una precisión casi matemática. La manga debe entrar en el cuerpo con una cierta
tensión para que se produzca una línea limpia, sin frunces y sin
irregularidades. El denominado roped shoulder, el hombro con cordón que
eleva ligeramente la cabeza de manga, es quizás la construcción más
característica de la tradición inglesa, todo lo contrario que el espíritu de la
spalla camicia.
No hay jerarquía entre ambas
tradiciones, aunque cada una de ellas considera a la otra inferior en algún
aspecto. El sastre inglés ve en la spalla camicia una concesión a la
imprecisión, una renuncia al control. El maestro napolitano ve en el hombro
rígido de Savile Row una armadura que asfixia el cuerpo y traiciona la
naturaleza de la tela. Ambos tienen razón desde su propio sistema de valores, porque
cada estilo tiene su entorno adecuado.
Lo que sí es cierto es que la
spalla camicia exige, quizás más que el hombro inglés, que el cuerpo del
portador esté a la altura. Una chaqueta con hombreras bien construidas puede
disimular hombros estrechos o caídos. Una chaqueta napolitana sin hombrera no
los puede disimular. Es una prenda que recompensa la buena planta y no perdona
la desidia física. En ese sentido, es la más honesta de las construcciones
sartoriales.
VIII. UNA FILOSOFÍA HECHA COSTURA
La spalla camicia es mucho más
que una técnica de confección. Es la materialización de una manera de entender
la elegancia que prefiere la naturalidad a la perfección artificial, el
movimiento a la inmovilidad, la ligereza a la armadura. Es el resultado de
siglos de tradición artesanal en una ciudad que nunca quiso parecerse a ninguna
otra y que tuvo la genialidad de convertir su diferencia en un estilo.
Cuando uno lleva una chaqueta con
spalla camicia y percibe cómo la manga gira libremente con el movimiento del
brazo, cómo la tela no opone resistencia, y entiende por qué generaciones de
hombres bien vestidos en todo el mundo han admirado a los maestros sastres napolitanos.
LUCIO RIVAS










.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario